La dieta variada

Nos han bombardeado hasta la saciedad con que nuestra alimentación debe ser variada y equilibrada. Se sigue promoviendo que todo tiene cabida en nuestra dieta semanal mientras tengamos mesura. Que no importa el donuts del desayuno si a la hora de la comida tomamos unas espinacas. Total, que hay de malo en darse un caprichito si luego compensamos. ¿Verdad?

Lamentablemente este es el modelo instaurado en nuestra sociedad, un modelo alimenticio en el que las marcas dictan las normas a base de talonario y  acompañan sus productos con la leyenda ” sigue una dieta equilibrada y variada” a la vez que te están vendiendo cereales industriales que poco tiene que ver con el grano que salió de la cosecha, pizzas ultra procesadas o congelados de derivados cárnicos que bien podrían catalogarse como “derivados plásticos”. Ahora bien, yo me hago las siguientes preguntas.

¿Una dieta equilibrada y variada en base a qué? ¿Una alimentación en la que caben todo tipo de productos alimenticios es saludable y beneficiosa por el simple hecho de añadir algo de fruta y verdura a nuestro día? ¿Una dieta equilibrada en función de los alimentos o de los nutrientes? ¿Seguimos anclados al obsoleto y cuadriculado reparto de macronutrientes? Sinceramente, esto no es útil ni funcional para la persona de a pie y su día a día. Al final todo queda reducido a una simplificada y dudosa media verdad.

El problema de las medias verdades es que siempre tienden a ser ideas condicionadas a un beneficio propio, enmascaradas con la condescendencia de aquel que sabe que una mentira dicha muchas veces se convierte en dogma. Además en este caso patrocinadas. Bajo mi criterio y punto de vista aún podemos simplificar esto mucho más. Mientras comamos alimentos reales o procesados saludables (aceite oliva virgen extra, algunos lácteos naturales, etc.) poco tendremos que pensar en falsas compensaciones, en equilibrios o repartos de alimentos subyugados a un patrocinio. Por supuesto no seamos extremistas, evidentemente que necesitamos de nutrientes como las proteínas para vivir y que con una dieta basada solo en espinacas y mandarinas tendríamos serias carencias y riesgos para la salud. Resumiendo, nuestra dieta debe ser variada en función de los alimentos que escojamos. Favoreciendo una adherencia a un modelo de alimentaciones saludables y no supeditadas a unas pautas comerciales u obsoletas. Adaptándonos a nuestros mecanismos de regulación del hambre y no al revés como habituamos a hacer. En resumidas cuentas. Debemos tener muy claro que la alimentación no es más saludable por ser rica en variedad, si esa variedad está cimentada en productos. La alimentación es saludable en función de las elecciones de los alimentos que consumamos.