Nos encontrábamos una mañana más en nuestro estadio, donde se disputaba un buen encuentro frente al Calasanz Pozuelo. A pesar de los buenos resultados adquiridos en jornadas anteriores hoy no iba a ser un buen día.

Daba comienzo el partido en el José Luis de la Hoz – Matapiñonera y veíamos a un rival bien colocado en el terreno de juego, ambos equipos querían dominar el encuentro, lo que provocó muchas imprecisiones. Parecía que el filial poco a poco iba haciéndose dueño del encuentro, pero una vez más los errores iban hacernos daño. Una mala salida de balón, tras intentar conectar un pase interior al centro del campo, provocaría un robo del equipo rival, que sin pensarlo, el jugador muy habilidoso, vio a nuestro portero adelantado y realizó un gran disparo que acabó dentro de la red.

Este gol nos iba a sentar como un jarro de agua fría,  pero fue así cuando más daño le empezamos a ocasionar al Calasanz, jugando de forma más rápida y directa llegando a portería contraria. Esto no duraría mucho tiempo cuando alrededor de la media hora de la primera parte, una jugada muy combinativa plantaba a Ricky en un mano a mano que no desaprovecharía para poner tablas en el encuentro.

El partido tenía otro color, color sansero, pero de nuevo a 1′ minuto para el final de la primera parte ,un nuevo fallo en defensa nos costaba irnos por debajo al descanso tras un mano a mano que  supieron aprovechar debido a la poca contundencia de la defensa.

Tras el descanso, y ya con los ánimos algo más calmados, varió poco la tónica del encuentro. El Sanse buscaba algo más de conexión entre ellos, pero no sé encontraban a gusto en el campo, faltaba un punto de chispa, pero aun así lo seguían intentando.

Iker dispuso de alguna acción a balón parado que no entró por poco. Ricky de nuevo se encontraba con otro mano a mano donde esta vez el guardameta le adivinaba las intenciones. Estaban esperando sacar provecho de alguna acción suelta ya que a pesar de dominar el encuentro apenas lograban crear peligro.

Sin más, a falta de 10′minutos para acabar el encuentro, nos harían el tercer tanto y que hacía mucho daño, con un robo no muy lejos de nuestra área y un fuerte disparo que sentenciaba casi el partido.

En el añadido Rubén Bas transformaba un penalti que daría emoción hasta el final, pero no dio tiempo para mucho más. Así acabaría el resultado del partido, con una derrota muy dolorosa en casa, pero confiando de que todavía se le puede dar la vuelta a esta situación.