En la mañana del domingo el filial llegaba al campo de nuestro vecino el Juventud Sanse, partido que a priori se esperaba con mucha intensidad y rivalidad entre ellos. Después del empate en el partido de ida, el Sanse no quería que esto volviera a suceder.

Veníamos con la moral recuperada después de la contundente victoria en la jornada anterior, y eso se demostró nada más comenzar el choque, aunque nos encontramos con una alta presión del equipo local, cosa que no impidió para que nos adueñáramos del partido.

Empezábamos teniendo ocasiones bastantes claras y realizando un buen juego y sin regalar nada al equipo rival, que lo intentaba pero no conseguía sacar apenas nada de provecho ya que esperaban cualquier situación para disponer del balón parado, que era la única manera de poder hacer daño.

 Sin nada más que destacar de la primera parte hasta este momento, se acercaba el minuto 30′ y nuestro goleador Rubén Lozano lo volvía a hacer, ponía por delante al filial antes del descanso. El equipo local lo intento hasta el final de la primera parte pero no consiguió nada.

 Después de tomar agua y coger aire, el árbitro puso en marcha la segunda mitad, los nuestros se sentían muy cómodos en el terreno de juego, un fútbol muy combinativo y el Juventud se metía poco a poco más atrás , con algún que otro desbarajuste defensivo.

 Se acercaban los minutos finales y para que no pasará lo que en anteriores partidos el Sanse sabía que tenía que poner una marcha más para no dejarles ninguna opción de cara a los últimos minutos, por lo tanto llegaba el balón hacia Alex, que dejando al jugador sentado y en una acción individual maravillosa provocaría el lanzamiento de la pena máxima, Rubén Bas materializo el segundo y último gol que habría en el encuentro.

El colegiado puso fin al partido, una victoria más que nos ayuda seguir recuperando positivismo, dejando la portería a cero nuevamente y ganando el derbi sansero, pensando ya en el siguiente partido con ganas de más.